Somos una comunidad de personas que hemos encontrado en Jesús una nueva vida, una esperanza y un propósito. Creemos que la iglesia es mucho más que un lugar al que asistir: es una familia en la que podemos crecer, aprender, servir, amar y caminar juntos en nuestra relación con Dios.
Queremos ser una iglesia cercana, presente y activa, que pueda acompañar a las personas en cada etapa de su vida y llevar el mensaje de Cristo tanto con nuestras palabras como con nuestras acciones.
Nuestra historia es, ante todo, una historia de fe. Una historia de personas que han decidido caminar juntas siguiendo a Jesús y sirviendo al propósito que Dios ha puesto delante de nosotros.
A lo largo de nuestro camino, hemos entendido que la iglesia no solo está llamada a crecer, sino también a formar personas, cuidar de ellas y prepararlas para llevar el mensaje de Cristo a otros.
Por eso, nuestra comunidad ha abrazado la visión PESCA como una manera práctica de vivir nuestra fe: proclamando el Evangelio, creciendo en la Palabra, sirviendo con nuestros dones, compartiendo como familia y adorando a Dios en espíritu y verdad.
Así como Jesús formó a los suyos a través de un discipulado, en la Comunidad Cristiana Genesaret creemos que sólo a través del discipulado el Reino de Dios es manifestado.
Así como Jesús formó a los suyos a través de un discipulado, en la Comunidad Cristiana Genesaret creemos que sólo a través del discipulado el Reino de Dios es manifestado.
Habiendo aceptado el llamado de Dios para dirigir la congregación, los apóstoles Luis Gustavo y Liliana de González son los encargados de dirigir y pastorear nuestra gran familia de fe, a través del amor, la empatía, pero sobre todo, de la sabiduría que proviene del Señor.
Comenzando su ministerio en la Villa del Rosario, Estado Zulia, los apóstoles Arnoldo y Betsabé de Linares tomaron la decisión de creerle al Señor de establecer una iglesia en la ciudad de Maracaibo, que marcaría un antes y un después en la vida de muchos.
Actualmente se encuentran pastoreando y liderando la congregación Gennesaret Church en Houston, Texas, liderando la cobertura apostólica de Genesaret Internacional.
Creemos que el mensaje de Cristo no es algo que debemos guardar para nosotros. Por eso, queremos llevar esperanza y salvación a nuestra comunidad y a cada lugar donde Dios nos permita estar.
Proclamar es hablar de Jesús, pero también es mostrar quién es Él a través de nuestra manera de vivir. Queremos acercarnos a las personas, escuchar sus historias y compartir con ellas el propósito y la esperanza que encontramos en Cristo.
Creemos que seguir a Jesús también significa aprender de Él. Por eso, dedicamos tiempo a estudiar la Palabra de Dios, desarrollar nuestra fe y crecer hasta alcanzar madurez espiritual.
La enseñanza nos ayuda a formar discípulos con bases firmes, capaces de vivir su fe con convicción y llevar a otros hacia Cristo. Queremos que cada persona, desde los más pequeños hasta los adultos, encuentre un espacio para aprender, crecer y descubrir su propósito.
Creemos que cada persona tiene algo que aportar. Por eso, crecer como discípulos también significa aprender a servir.
Servimos porque amamos a Dios y porque queremos cuidar a las personas que Él ha puesto a nuestro alrededor. Desde acompañar a una familia que atraviesa una dificultad hasta aportar nuestros talentos para construir la vida de la iglesia, buscamos que nuestro servicio sea una expresión genuina del amor de Cristo.
La vida cristiana no fue diseñada para vivirse en soledad. Somos una comunidad donde queremos conocernos, acompañarnos, celebrar juntos y estar presentes también en los momentos difíciles.
Creemos en una iglesia donde cada persona pueda sentirse recibida, cuidada y parte de una familia. Por eso fomentamos relaciones sanas, espacios para compartir y momentos que nos permitan fortalecer nuestros vínculos como hermanos.
La adoración es más que una canción o un momento dentro de nuestros servicios. Es nuestra respuesta a quién es Dios y a todo lo que Él ha hecho por nosotros.
Adoramos porque somos Su pueblo, porque estamos agradecidos y porque queremos poner a Dios en el centro de nuestra vida. Buscamos hacerlo en espíritu y en verdad, con un corazón dispuesto a reconocer Su grandeza y vivir para darle gloria.